Navidad 2017

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Navidad Universal
 
Parece una obviedad escribir sobre el carácter universal de la Navidad pero es que precisamente en lo obvio a veces se encuentra lo sustancial. La Navidad es algo que ocurre cada año desde que tenemos uso de razón. De hecho, ocurre cada año desde hace más de dos mil años. Ha evolucionado, se ha transformado, ha sufrido ataques, ha sobrevivido a reinterpretaciones, ha superado todo tipo de pruebas y, por supuesto, ha recibido el calor, el aprecio, el seguimiento de millones de personas. La Navidad como fiesta, como acontecimiento, sí, pero, también, como discurso, como mensaje, como actitud. En el lejano oriente o en un rincón de Latinoamérica, en las frías noches de Cabo Norte o en alguna parte casi olvidada de África, la Navidad llega a través de la religión o de las antenas parabólicas pero el mensaje que le acompaña precedió a la fiesta y permanece tras ella.
 
Porque la Navidad, la universalidad de la Navidad, no solo está en que llega a todas partes, en que su mensaje imperecedero llega a todos los rincones del mundo, no es solo eso que, por otro lado, tiene una importancia crucial, yo diría que casi sobrenatural por la propia naturaleza del hecho: la Navidad es universal porque trasciende las fronteras del tiempo. Esto también tiene algo de sobrenatural y es que no podemos olvidar que la Navidad es misterio, renacimiento, magia, esperanza, buena voluntad, paz y conciliación. No me importa reconocer que la Navidad es la excusa perfecta para relanzar la convivencia, estrechar la amistad, reunir a las familias y proclamar mensajes que, más allá de lo religioso, afectan directamente a la cotidianidad de las personas y las relaciones son su entorno, tanto natural como social. En tiempo de crisis económica, social, moral, ética, religiosa y existencial, la luz de la Navidad, el mensaje universal que difunde y los valores que entraña son la piedra angular para el fortalecimiento de
una comunidad que quiere vivir sobre el fundamento del compromiso, el progreso y la paz y no sobre hedonismos estériles o palabras vacías.
 
La universalidad de la Navidad consiste en que pequeños y mayores aquí o allá entiendan el mensaje, disfruten con sus repercusiones y se nutran de sus principios inalterables. En otras palabras: la Navidad no es una propuesta ideológica sino un hecho universal convertido en un mensaje de luz en medio de tanta oscuridad. Ver a los niños y niñas acudir a los belenes, disfrutar de la iluminación, soñar con los Reyes; ver a las familias reuniéndose, a los amigos echándose unas risas y a los compañeros de trabajo dándole otro sentido a su relación laboral; ver que la solidaridad ya no es una excepción sino un paso más entre tanta celebración; ver a los pueblos del mundo mirar a una misma estrella, pensar en un mismo lugar, creer en una misma fe, resulta conmovedor y, al mismo tiempo, revolucionario, porque sobre la Navidad y lo que representa se sustentan valores universales que nos hacen mejores.
La Navidad es un tiempo para reflexionar, recordar y disfrutar en y de esos valores. Y espero, como cada año, que sea
un buen tiempo de Navidad para Badajoz.
 
Francisco Javier Fragoso Martínez
Alcalde de Badajoz
Ayuntamiento de Badajoz
Plaza de España, 1 - 06002 Badajoz (España)
Telf. (+34) 924 21 00 00
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