29 aniversario de la tragedia ocasionada por la riada del 5 y 6 de noviembre de 1997 en Badajoz
Hace veintinueve años, tras semanas de lluvias, un temporal de intensidad excepcional descargó sobre la ciudad, en pocas horas, más de doscientos litros por metro cuadrado. Los arroyos Rivillas y Calamón casi triplicaron su capacidad y se desbordaron a partir de la medianoche. El agua llegó a alcanzar los cuatro metros de altura y entró con violencia en las viviendas, con especial dureza en el barrio del Cerro de los Reyes.
Lamentablemente, veintidós personas perdieron la vida en Badajoz y otras tres en Valverde de Leganés. Más de mil trescientas viviendas quedaron anegadas. La ciudad y sus pedanías se quedaron sin luz y sin teléfono, con los accesos cortados y con cientos de familias que lo habían perdido todo. Sobre todo, perdieron a madres y padres, a hijos, hermanos, amigos y vecinos cuya ausencia sigue doliendo hoy. A ellos y a sus familiares dedica Badajoz este recuerdo, con el respeto y el cariño de una ciudad que no los olvida.
Aquella noche, y en los días que siguieron, Badajoz conoció también lo mejor de sí misma. Bomberos, policías locales y nacionales, guardias civiles, militares, sanitarios, miembros de Protección Civil y voluntarios trabajaron sin descanso, en condiciones extremas, para rescatar a quienes habían quedado atrapados y atender a quienes se habían quedado sin nada. Miles de vecinos abrieron sus casas, compartieron lo que tenían y ofrecieron refugio y consuelo a quienes más lo necesitaban.
La ayuda llegó de todas partes. Desde el resto de Extremadura, y toda España, se enviaron alimentos, ropa, enseres y donativos, y se habilitaron albergues para acoger a los damnificados. Badajoz no estuvo sola. Aquella respuesta, generosa e inmensa, fue el primer paso para levantarse.
Y, ciertamente, Badajoz se levantó. Con el esfuerzo de sus vecinos y la colaboración de todas las instituciones y administraciones, se limpiaron calles, se repararon y construyeron infraestructuras y viviendas, se ampliaron y mejoraron los márgenes y cauce del Rivillas y del Calamón, cuyas riveras son hoy zonas verdes y espacios de encuentro y ocio para los pacenses. Se reconstruyó también la esperanza de una ciudad que supo que, unida, es capaz de superar la peor de las tragedias.
Veintinueve años después, esos días forman parte de nuestra memoria colectiva. Recordarlo es un deber con las víctimas y con sus familias, y también un compromiso con las generaciones que no lo vivieron, para que conozcan lo que ocurrió y el ejemplo de entrega y generosidad que nos dejó aquella tragedia.
Por todo ello, en memoria de las víctimas de la riada del 5 y 6 de noviembre de 1997, como muestra de afecto y respeto a sus familias y a todas las personas que la sufrieron, y en reconocimiento a cuantos ayudaron en la reconstrucción de Badajoz,
HE RESUELTO:
PRIMERO.- Que, como señal de duelo, memoria y respeto, la bandera de Badajoz ondee a media asta en el exterior del Palacio Municipal desde las 20:00 horas del jueves 5 de noviembre de 2026 hasta las 20:00 horas del viernes 6 de noviembre de 2026.
SEGUNDO.- Honrar, en nombre de la ciudad de Badajoz, el recuerdo de las víctimas y expresar el respeto, la cercanía y el afecto a sus familias y a todas las personas afectadas por la riada.
TERCERO.- Reconocer la labor de los hombres y mujeres que integran los Servicios de Emergencias, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, las Fuerzas Armadas, del personal sanitario, de Protección Civil y de los voluntarios, así como la de las administraciones, instituciones y entidades, y la de todos los ciudadanos de Badajoz, de Extremadura y del resto de España que, con generosidad, solidaridad y entrega estuvieron al lado de la ciudad durante y después de la tragedia.
Badajoz, 5 de noviembre de 2026.
Ignacio Gragera Barrera, alcalde de Badajoz