Los Mayores de Badajoz son nuestro principal activo. Como ciudadanos y como ciudad. Son la más poderosa razón para seguir trabajando por el bienestar general de hoy y de mañana. Acostumbramos a hablar del futuro al referimos a las nuevas generaciones, a aquellos que han de heredar nuestro trabajo y esfuerzo de hoy, nuestros éxitos y nuestros fracasos. Solemos decir que lo que en la actualidad estamos construyendo lo hacemos por los que vendrán. Y no es malo ni erróneo hacer afirmaciones semejantes. Lo que sucede es que no podemos permitimos el lujo de obviar a los Mayores. Por lo mucho que hicieron por nosotros, claro; por lo mucho que le debemos, por supuesto; pero, especialmente, por toda la vida que les queda por delante esperando nuestra justicia, nuestra colaboración y nuestra gratitud y, porque nosotros, unos más pronto que otros, y ojalá nos sea permitido a todos, habremos de llegar a esa formidable, sosegada, a veces incierta, siempre difícil etapa de nuestras vidas cuando la soledad acecha, la inactividad es contagiosa, las cargas son más pesadas y los dolores más habituales.
Ser Mayor no es ninguna desgracia ni tampoco sinónimo de vejez, sino de madurez, de encanto, de sabiduría, de paciencia, de solidaridad, de amor y de experiencia. Tan rico bagaje no puede ser dejado a un lado. No se puede despreciar a un tesoro de tanto valor. Una sociedad que da la espalda a sus mayores es una sociedad condenada a fracasar, una sociedad que no merece crecer si lo va a hacer a costa del olvido, de quienes anteriormente prepararon el camino de todos. Las tertulias de los mayores, las diferentes actividades que desarrollan para cubrir su tiempo de ocio, las numerosas opciones de voluntariado a las que con tanta pasión y eficacia se acogen, los firmes propósitos de dedicarse a cuestiones educativas, culturales, sociales y/o deportivas, olvidando su edad física pero demostrando que son poseedores de la eterna juventud mental, son prueba evidente de que quienes nos presiden social y moralmente no están acabados y no deben ser aparcados en retiros, en rincones o en amarillentas fotografías.
Necesitan, merecen, quieren nuestro amor, nuestro respeto, sentir que estamos a su lado, saber que pueden contar con nosotros. Y exigen, porque son ciudadanos con todos los derechos y deberes en activo, que la sociedad donde habitan les proteja, le ayude, les aporte cuanto necesitan para vivir dignamente. Ellos tienen tanto que aportar que no tenderles una mano de ayuda o de petición de auxilio o consejo no es más que un acto de ceguera y estupidez que hemos de desterrar para siempre de nuestras pautas de comportamiento individual y socialmente.
El amor por mi ciudad, por Badajoz, no me traiciona y por eso puedo asegurar con rotundidad que nos hallamos en un lugar amable, o sea, un lugar capaz de sentir que sus Mayores siguen siendo útiles y lo demuestran. Y nosotros lo demostramos sirviéndoles como merecen, comertienen derecho. Da gusto vivir en una dudad como Badajoz donde los Mayores se saben protegidos, entretenidos, informados, animados, ayudados.
Los Mayores de Badajoz saben que pueden contar con nosotros corno nosotros podemos contar con ellos. Y espero que esta sensación tan real no se pierda jamás en nuestro entorno. Ello significará que realmente el progreso como personas y como sociedad es mucho más que retórica.
MIGUEL ÁNGEL CELDRÁN MATUTE Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Badajoz